El verano es una de las mejores épocas para disfrutar de una barbacoa, pero durante una ola de calor hay que extremar las precauciones. Las altas temperaturas, la vegetación seca y el viento aumentan tanto el riesgo de incendio como el de sufrir deshidratación o un golpe de calor.
Comprueba si puedes encender la barbacoa
Antes de preparar el fuego, consulta las restricciones de tu municipio o comunidad autónoma. En días de riesgo elevado pueden estar prohibidas las barbacoas, especialmente cerca de zonas forestales.
Si existe una prohibición o las condiciones no son seguras, lo mejor es dejar la barbacoa para otro día.
Mantente siempre hidratado
La persona que cocina recibe el calor del ambiente y también el de las brasas. Por eso, debe beber agua con frecuencia, aunque no tenga sed.
Coloca agua fresca cerca de la zona de cocción, utiliza ropa ligera, busca una zona de sombra y evita permanecer demasiado tiempo seguido delante del fuego.
También hay que vigilar especialmente a niños, personas mayores y personas con problemas de salud.
Evita las horas de más calor
Durante una ola de calor es preferible cocinar a primera hora de la mañana o al final de la tarde. Evita las horas centrales del día, cuando la temperatura y la radiación solar son más intensas.
La barbacoa debe situarse en un lugar ventilado, estable y alejado de césped seco, ramas, setos, toldos y materiales inflamables.
Mucho cuidado con el viento
El viento puede levantar cenizas, avivar las brasas y transportar chispas hasta varios metros.
Aunque al comenzar no sople, las condiciones pueden cambiar rápidamente. Si el viento aparece de repente, cierra la tapa y controla el fuego. Si las rachas son fuertes o la ceniza comienza a salir de la barbacoa, lo más seguro es apagarla.
Las barbacoas con tapa permiten controlar mejor las brasas y reducir la salida de chispas, pero no hacen seguro cocinar con viento fuerte.

Ten todo preparado antes de encender
Antes de comenzar, deja cerca los utensilios, las bandejas, los guantes resistentes al calor y un sistema para actuar ante un pequeño conato, como un extintor apropiado o una manguera conectada.
No utilices gasolina, alcohol ni otros líquidos inflamables para encender o reavivar el carbón. Emplea una chimenea de encendido, pastillas específicas o iniciadores naturales.
No abandones nunca el fuego
La barbacoa debe permanecer vigilada mientras esté encendida. Cuando termines de cocinar, cierra la tapa y las ventilaciones para apagar las brasas.
No tires las cenizas hasta que estén completamente frías. Aunque no haya llamas, el carbón puede conservar calor durante muchas horas y volver a encenderse con una corriente de aire.
Disfrutar de una barbacoa también significa saber cuándo encenderla, cuándo apagarla y cuándo es mejor aplazarla. Con calor extremo, agua, vigilancia y prudencia deben estar siempre sobre la mesa.